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LA ÚLTIMA ENSEÑANZA DEL BUDA

  LA ÚLTIMA ENSEÑANZA DEL BUDA   Cuando llegó el final de sus días, mirando a sus discípulos Buda se preocupó por su propio hogar y por el hogar de ellos y decidió volver a su hogar, a Kapilavastu Cada día, desde su debilidad daba unas breves charlas de cinco a siete minutos sobre el propio hogar. Cuando estaba acostado bajo los árboles del bosque de Sala en Kusinagara, el Buda se dirigió por última vez a sus discípulos insistiendo sobre la importancia del Dharma, de la enseñanza. Quería que la enseñanza y no una persona fuera el maestro de sus discípulos. Les dijo: “Sed vosotros mismos vuestra propia lámpara. Sed vosotros mismos vuestra propia isla. Vuestro recurso. No dependáis de nadie. Que mi enseñanza sea vuestra lámpara, que mi enseñanza sea vuestra isla, vuestro propio recurso, vuestro propio hogar. No dependáis de otra enseñanza. Mirad vuestro propio cuerpo, observad hasta qué punto es impuro. Si sabéis que el placer y el dolor son causa d

La perpetuada patraña del zen

Cuando el maestro zen Taisen Deshimaru viajo de Japón a Paris en 1967, trajo  la preciosa semilla del zen. En este momento el verdadero zen en Japón, segun el propio maestro zen Kodo Sawaki,   estaba moribundo. Deshimaru venía con la misión que su maestro Kodo Sawaki le había confiado, plantar en Europa una nueva semilla del zen. La más pervertida versión del zen se había asentado en Japón. Un zen ritualista e institucionalizado que había perdido la frescura del zen original; el zen de Bodhidharma, la medula del zen : un zen sin tapujos, sin artificios,  sin necesidad de la apariencia, simplemente zazen transmitido de corazón a corazón (I shin den shin) , sentarse en la posición  del budha. El zen que maestro Deshimaru trajo era el zen de Kodo Sawaki, de Dogen y de Bodhidharma.  El zen sin apariencias, libre de instituciones, de rituales y de necesidad de ser reconocidos por nadie mas allá del amor y respeto a los patriarcas y a  la naturaleza de budha, que en esencia es nuestra v

Canto de la cabaña con techo de paja del maestro Sekito

He construido una cabaña de paja en la que no hay nada de valor. Después de comer me echo la siesta. Cuando acabé la cabaña apareció la mala hierba. Ahora ha crecido y lo cubre todo. El hombre de la ermita sin interior ni exterior, vive en ella apaciblemente. No quiere vivir donde vive la gente ordinaria. No le gusta lo que le gusta a la gente ordinaria. Aunque la choza sea pequeña, contiene el universo entero. En unos pocos metros cuadrados un viejo ilumina las formas y su esencia. Bodhisatva del Gran Vehículo tiene una fe absoluta, sin embargo, la gente común duda sin poder impedirlo. ¿Perecerá o no perecerá esta cabaña? Perecedera o no ahí está presente el maestro original. No reside ni al norte ni al sur ni al este ni al oeste. Enraizado en la perseverancia no puede ser sobrepasado. Una montaña iluminada bajo los pinos verdes no se puede comparar ni a los palacios de jade ni a las torres bermejas. Sentado, con la cabeza cubierta, todo en él reposa, de esta forma, este viej